Fue un 23 de marzo de 1916 cuando uno de los ejércitos más preparados del mundo se internó en la región noroeste del estado en busca del máximo general revolucionario, Doroteo Arango, mejor conocido como Pancho Villa en aquel glorioso pasaje de la historia que narra la Expedición Punitiva.
5 mil dólares valía la cabeza de Villa, lo mismo que la de sus Dorados: Candelario Cervantes Comandante en jefe que guió a los villistas en aquella ocasión , José Bencomo y Francisco Beltrán, Pablo y Martín López, explica el Cronista de Cuauhtémoc, Marcelino Martínez Sánchez quien impartió una conferencia con este tema en la antigua Hacienda de San Jerónimo en Bachiniva.
“Pershing, ahí estuvo el día 23, marzo de 1916, tras los pasos de Pancho Villa a quien ya le habían puesto precio. 5 mil dólares ofrecía el gobierno de Estados Unidos por la cabeza del centauro, las imágenes que se tienen de la presencia de la Punitiva en Bachiniva, San Jerónimo, es un ejercito de lo más avanzado”, explica el Cronista.
Contaban con vehículos motorizado, artillería, caballería, preparación para su próxima ida a Europa donde los Estados Unidos participaría en la Primera Guerra mundial; además los cielos de Chihuahua vieron por primera vez lo que era una escuadra de aviones de combate, de guerra, que la gente curiosamente llamó canastos.
Esta Expedición Punitiva en la región de Bachiniva estableció su base en la hacienda de Patayo, ahora una estancia religiosa ubicada a unos 6 o 7 kilómetros de la cabecera municipal.
El día 29, la vanguardia exploró y escogió en la llanura de San Antonio de Arenales de los alrededores del cerro de Ruelas para establecer el campamento, que fue el de mayor importancia porque aquí estaba los medios de comunicación necesarios para estar dando parte a la capital de los Estados Unidos los movimientos de la Punitiva y los resultados de la persecución.
En esta zona, había ferrocarril y un aparato de radio telegrafía que en su momento era de lo más moderno en comunicación, comenta Marcelino Martínez.
“El que les dio el recibimiento a la avanzada, fue el general Martín López con menos de 300 revolucionarios, y les dio una sacudida pero fuerte, provocó algunos muertos, esa avanzada traía aproximadamente a 2 mil soldados gringos, pero lo que pasa es que los revolucionarios eran tremendos, muy bravos, muy decididos y Martín López era de lo más bravo que traía Francisco Villa.
Para cuando la Punitiva está en san Antonio de Arenales, Villa va huyendo por la serranía buscando una protección que al tiempo se sabe que fue en la cueva del Coscomate en la Sierra de Santana, en San francisco de Borja”, narra el historiador.
Recordando aquellos pasajes de la Revolución, Marcelino Martínez explica que la hacienda de San Jerónimo en ese momento disfrutaba de abundancia, de grandeza, que con el movimiento armado se acabó porque la familia Almeida (dueños de la hacienda) simpatizantes de Villa, al que conocían muy bien, le pusieron todos los recursos de la ganadería y agricultura al servicio de las fuerzas villistas.
Hoy la Hacienda ha tomado nuevos bríos y los administradores han emprendido un rescate de este bello lugar que cuenta la historia de todos los chihuahuenses.
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